¿Ideología o enfoque de género?

El exprocurador Alejandro Ordóñez insiste en que la "ideología de género" está encriptada en los acuerdos de paz. Varias voces del Gobierno, de las Farc, de expertos independientes y de la sociedad civil lo han desmentido.

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El exprocurador general de la Nación, Alejandro Ordóñez Maldonado.
Gustavo Torrijos

El exprocurador Alejandro Ordóñez ha criticado repetidas veces los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc porque, según él, en estos está encriptada una “ideología de género”. Para Ordóñez, más que garantizar la igualdad para personas que históricamente han estado en desventaja, como las mujeres o la población LGBTI, la “ideología de género” plantea una “nueva antropología”, la idea de que el género es una construcción social, con lo cual se estaría imponiendo una nueva concepción del hombre, la familia y la cultura, y se estaría vulerando el concepto tradicional de la familia.

En este video, Ordóñez explica sus razones para votar No en el plebiscito, entre estas la imposición de la ideología de género:

Ordóñez ha dicho que si bien el término “ideología de género” no aparece en el acuerdo negociado en La Habana, sino que la expresión utilizada es “enfoque de género”, esta última denominación “tiene dos utilizaciones: una que tiene que ver con los derechos de la mujer (…) pero hay otras utilizaciones, por ejemplo, cuando se habla de la cultura sexista, cuando se habla de las familias patriarcales, cuando se refiere a la imposición de estereotipos (…) cuando se define género sin relación con el sexo, que es el concepto que va implícito”.

Después del triunfo del No en el plebiscito del 2 de octubre, Ordóñez se reunió con el presidente Juan Manuel Santos y le comunicó sus preocupaciones sobre la inclusión de la “ideología de género” en los acuerdos de paz. Luego, el presidente le respondió mediante una alocución pública, en la que aclaró que en los acuerdos de La Habana no existe la ideología de género. “Lo que sí está en el acuerdo es un reconocimiento y una defensa de las mujeres como víctimas y como constructoras de paz".

Martha Ordóñez, la Consejera Presidencial para la para la Equidad de la Mujer, mediante una columna publicada en Colombia2020, en la que reiteró lo dicho por el presidente y aclaró cómo está presentado el enfoque de género en el documento del acuerdo final entre Gobierno y Farc: “Reconocimiento de las mujeres como ciudadanas autónomas, sujetos de derechos que, independientemente de su estado civil, relación familiar o comunitaria, tienen acceso en condiciones de igualdad con respecto a los hombres a la propiedad de la tierra y proyectos productivos, opciones de financiamiento, infraestructura, servicios técnicos y formación, entre otros; atendiendo las condiciones sociales e institucionales que han impedido a las mujeres acceder a activos productivos y bienes públicos y sociales”.

Vea aquí la columna escrita por la consejerea presidencial Martha Ordóñez: Costruyendo la paz con Igualdad 

La inclusión de este enfoque de género, que es transversal a los seis puntos del Acuerdo Final de Paz, es una innovación en materia de procesos de paz en el mundo. El acuerdo es reconocido internacionalmente por haber establecido una Subcomisión de Género para garantizar que los puntos negociados en La Habana protegieran a las personas más vulnerables. Este logro no sólo lo ha reconocido la comunidad internacinoal sino las mismas víctimas y, sobre todo, las mujeres.

Este es un video de la instalación de la Subcomisión de Género, tomado de la web de las Farc-EP:

La creación de esa Subcomisión de Género es vista como un logro impulsado principalmente por varias organizaciones de mujeres, con el impulso también del gobierno sueco, la ONU y otros actores de peso en la comunidad internacional. Rosa Emilia Salamanca es una de las protagonistas en el movimiento que logró que en las negociaciones de paz entre el Gobierno y las Farc se creara dicha Subcomisión. En esta entrevista, dice ella que “es una de las primeras veces que en un proceso de paz se hace el esfuerzo para ver los impactos de un conflicto, observando de manera diferenciada cómo impacta en las mujeres y cómo impacta en los varones. Eso es importante, porque abre una posibilidad para el reconocimiento a una actoría política de las mujeres que usualmente no se da”.

Vea aquí una entrevista con Rosa Emilia Salamanca: ¿Por qué es tan importante el enfoque de género en los acuerdos de paz? 

Salamanca explica, además, que no se trata sólo de buscar acciones afirmativas para que las mujeres avancen hacia la igualdad de derechos, sino que las organizaciones LGBTI también fueron convocadas a hacer parte de la discusión. “Eso es demasiado novedoso. Nunca habían sido convocadas a un acuerdo de paz. Así como el eje de las víctimas fue tan importante, en el tema de género son claves las conversaciones no hegemónicas; es decir, no solamente con mujeres, no solamente con hombres, sino que la población en su diversidad ha podido expresar cómo el conflicto la ha afectado y cómo tener acciones afirmativas para que las distintas expresiones de género puedan tener condiciones adecuadas en derechos.”

Uno de los departamentos que demuestra la gran necesidad de implementar este enfoque de género es el Chocó. En este artículo las mujeres líderes de los municipios de Istmina, Quibdó y Lloró explican los problemas que enfrentan para denunciar los crímenes sexuales, lograr una educación superior para las jovenes y obtener un trabajo digno para sustentar a sus familias. Para ellas el enfoque de género es una oportunidad para cerrar las brechas de pobreza que se han formado entre las grandes ciudades y los territorios, y que se vuelven más pronunciadas en su caso por el solo hecho de ser mujeres. 

Entre las mujeres que fueron claves en el impulso para la creación de la Subcomisión de Género, en el seguimiento a lo que se negociaba en La Habana y a lo que históricamente ha sucedido en los territorios del país, está Marina Gallego, coordinadora nacional de la Ruta Pacífica de las Mujeres. En esta entrevista, Gallego explica los logros y retos de las organizaciones de mujeres de cara a la implementación de los acuerdos de paz entre el Gobierno y las Farc. Ella ha hablado sobre los retos que existen para que el enfoque de género establecido en el papel se transforme en una realidad en Colombia. “Consolidar la paz es un proceso que puede durar entre 10 y 15 años, estamos preparando el terreno para que a las nuevas generaciones les vaya mejor, pero que ganamos algo en tiempo real. Hay organizaciones, pero no son tan fuertes en aquellos lugares donde se concentrará la implementación. Estamos pidiendo ayuda para ese fortalecimiento. Sin tejido organizativo es difícil lograr que el acuerdo se aplique”.

Vea aquí la entrevista con Marina Galllego: El reto de llevar verdad, justicia y reparació a las mujeres

La Subcomisión de Género incluyó esas voces que venían desde la sociedad civil y desde las víctimas del conflicto en los seis puntos que se negociaron en La Habana. En julio del año pasado, la Subcomisión expuso sus principales resultados en tres de esos seis puntos: reforma rural, participación política y drogas ilícitas. En el acuerdo sobre Reforma Rural Integral se logró incluir, entre otras, que el Fondo de Tierras prevé el acceso a la tierra de manera especial para las campesinas, y que se priorizará a las mujeres cabeza de familia en la asistencia a beneficiarios del Fondo de Tierras. Habrá medidas específicas para facilitar el acceso de mujeres al subsidio integral para compra de tierras.

En el punto sobre participación política, se logró entre otras cosas que en la convocatoria a una comisión para definir lineamientos del Estatuto de Garantías para partidos y movimientos políticos, deberán participar mujeres, y que el Sistema Integral de Seguridad para el Ejercicio de la Política tiene la obligación de incorporar medidas especiales para mujeres, incluyendo la valoración positiva de su participación en lo público. Además, se había planteado que el programa de protección individual y colectiva asegurará la protección de lideresas y defensoras de DD. HH, y que se promoverá la creación de organizaciones o movimientos de mujeres, jóvenes y población LGBTI, que hagan visibles liderazgos y garanticen su interlocución con los poderes públicos.

En el acuerdo sobre solución al problema de las drogas ilícitas se planteó, entre otras cosas, que en el Programa Nacional de Sustitución de Cultivos Ilícitos se tendrán en cuenta las particularidades económicas, culturales y sociales de los territorios y de las comunidades, en especial, las mujeres en estos territorios. Además, entre los objetivos de este programa está fortalecer la participación y las capacidades de organizaciones campesinas de mujeres rurales para el apoyo técnico, financiero y humano de sus proyectos.

Vea una nota sobre los logros de la Subcomisión de Género en tres acuerdos de La Habana

Por parte del gobierno, una de las mujeres más visibles en la negociación con las Farc, tanto en la Subcomisión de Género como en la del Fin del Conflicto, fue la teniente Juanita Millán. En esta entrevista, Millán explica que entre lo más importante del proceso estuvo haber logrado “una visión en materia de género que no sólo contempla un lenguaje incluyente y no sexista, sino que propone medidas concretas para lograr que las mujeres y los hombres de Colombia se beneficien en igualdad de condiciones de los planes y programas contemplados en los acuerdos. Hicimos un gran esfuerzo por comprender y analizar las problemáticas que más afectan a las mujeres y cómo el conflicto ha afectado de forma diferente a mujeres y a hombres y, de esta forma, tener un abordaje más asertivo a la hora de realizar la inclusión de la perspectiva de género”.

Vea aquí la entrevista con Juanita Millán: "Nuestro objetivo fue empoderar a las mujeres colombianas”

Por el lado de las Farc, una de las voces femeninas más visibles fue la de Victoria Sandino. Ella ha liderado, aunque no lo reconozca expresamente, una lucha al interior de la guerrilla por conseguir el reconocimiento de los derechos de las mujeres dentro de una organización con estructura vertical, guiada históricamente por hombres y en la que ellas no han conseguido llegar a los cargos de poder, a pesar de ser cerca del 40% de su fuerza. En esta entrevista, Sandino habla de los retos que enfrentan las guerrilleras que quieren integrarse a la vida civil. Dice ella que “en la implementación hay muchas cosas por definir, por ejemplo, en las circunscripciones especiales que son para las comunidades rurales, hay que garantizar que las mujeres puedan participar en igualdad de condiciones y que puedan ser elegidas. Hay que reconocer que las mujeres en los territorios tienen un trabajo comunitario enorme, es necesario que haya una preparación de la sociedad para que puedan tener igualdad en la participación”.

Vea la entrevista con Victoria Sandino: “Esta es una experiencia inédita en el mundo”

 

Importantes actores de la comunidad internacional se han pronunciado sobre el futuro de las mujeres combatientes que quieren entrar en procesos de Desarme, Desmovilización y Reintegración (DDR), así como su papel constructivo en la sociedad. Una de esas voces es la de la sueca Chris Coulter, experta en la aplicación de la Resolución 1325 de Naciones Unidas, que recomienda a los Estados garantizar la participación de las mujeres, en condiciones de igualdad, en la prevención y solución de los conflictos y en la consolidación y el mantenimiento de la paz. Ella ha dicho que la mayoría de los procesos de DDR carecen de una perspectiva de género. Por ejemplo, “en Liberia y Sierra Leona había muchas mujeres, pero los programas las excluyeron cometiendo el error de creer que sólo los hombres son combatientes. Algunas mujeres se desmovilizaron, pero los programas no tuvieron en cuenta sus necesidades”.

En esta entrevista, Coulter manifestó su gran aprecio por el hecho de que existiera una Subcomisión de Género en el proceso de paz de Colombia, y recomendó que las mujeres sean reconocidas por las capacidades que alcanzaron durante su tiempo en las fuerzas insurgentes. “Muchas fueron víctimas de abuso sexual y deben recibir atención. Eso no quiere decir que no puedan ser buenas líderes y tener posiciones estratégicas en el posconflicto. Deben recibir entrenamiento y educación adecuados. Algunas querrán participar en elecciones de gobiernos locales y por eso necesitan capacidades de gobernancia, legislación, etc. Las diferentes fases en el proceso de DDR deben ser planeadas y ejecutadas enfocándonos en las necesidades de género. Esto también incluye entrenamiento en derechos humanos y de mujeres para los hombres. Las mujeres no pueden tener la responsabilidad exclusiva de cambiar las normas negativas de género en toda la sociedad".

Más allá de los acuerdos de paz, diferentes instancias de la sociedad civil han buscado implementar el enfoque de género en la realidad colombiana. Un actor clave es la Cumbre de Mujeres y Paz, plataforma que fue fundamental para que se estableciera la Subcomisión de Género en la mesa de conversaciones de Cuba. En septiembre pasado, se realizó la II Cumbre Nacional de Mujeres y Paz, en la que se escucharon propuestas de las 500 mujeres representantes de organizaciones de todo el país. Entre las propuestas principales estuvo hacer reformas legislativas para garantizar la participación equitativa de mujeres en la política, crear infraestructura para atender a las víctimas de violencia de género, fortalecer la comisión de la verdad y garantizar el acceso a la propiedad rural.

Vea aquí: ¿Qué proponen las mujeres para implementar los acuerdos de paz?

Este es el texto completo del manifiesto producido en la II Cumbre Nacional de Mujeres y Paz que se desarrolló en Bogotá del 19 al 21 de septiembre.