Francisco, el mensajero de la paz

Hoy llega al país el máximo jerarca de la Iglesia católica con un mensaje de reconciliación en medio de una fuerte polarización. Así, Francisco cumple con su promesa de visitar Colombia para “enseñar sobre paz” tras firmarse el Acuerdo con las Farc.

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El papa Francisco recibió en El Vaticano al presidente Santos y al expresidente Uribe en diciembre pasado. / Presidencia

El papa Francisco cumplió su promesa. Hoy, el máximo jerarca de la Iglesia católica estará pisando suelo colombiano -como lo ha hecho en otras tantas ocasiones- pero esta vez bajo la vestimenta propia de la más alta dignidad de quien ocupa la doble condición de sumo pontífice y jefe de Estado del que es conocido como el país más pequeño del mundo: el Vaticano. Con alba, sotana, casulla, palio, roquete, báculo, mitra, solideo, el anillo del Pescador, entre otras piezas simbólicas, el santo padre se prepara para llegar a un país recién estrenado en asuntos de paz.

A las 4:30 de la tarde, Francisco estará aterrizando en el área militar del aeropuerto internacional El Dorado, donde será recibido por el presidente Juan Manuel Santos, en medio de ofrendas florales, cantos, danzas y todo tipo de honores para celebrar su presencia. Y es que se trata, cómo no, de una visita esperada dada la condición implícita que fijó en septiembre del año pasado para incluir a Colombia en la gira latinoamericana que emprenderá desde esta semana. “Prometo que cuando el Acuerdo sea blindado por el plebiscito y por el acompañamiento internacional iré a Colombia a enseñar sobre paz”.

En ese sentido, firmar el Acuerdo Final para la terminación del conflicto armado con las Farc resultó siendo el milagro que haría real su presencia en el país. Especialmente, porque ese tema resultó siendo, paradójicamente, el que tiene al país sumido en una polarización prácticamente irreconciliable entre quienes se mostraron a favor y en contra de los textos pactados en La Habana, Cuba. Por eso, el mensaje con el que llega el papa, pese a lo que se ha dicho oficialmente, tiene mucho que ver con esa reconciliación política en la cual ha intentado mediar él mismo, desde el Vaticano, sin fruto alguno.

No en vano, semanas antes de que el plebiscito esperado por su santidad fuera derrotado en las urnas, Francisco ya había advertido sobre esa polarización. “Veo que el presidente Santos ha arriesgado todo para la paz, pero hay algunos otros que están arriesgando todo para continuar en la guerra”. Y a los pocos meses, es decir, en diciembre del año pasado, el recién galardonado como Premio Nobel de Paz, Juan Manuel Santos, y su antecesor, el expresidente Álvaro Uribe, se dieron cita en territorio italiano. El papa los congregó en la Santa Sede para tratar de hacer posible lo que resultó imposible: la reconciliación entre los dos líderes alrededor de los cuales el país comenzó a profundizar sus divisiones.

No hubo humo blanco en el Vaticano. Y parece que, esta vez, tampoco lo habrá. Apenas ayer, a pocas horas de la llegada del papa a Colombia, se conoció de una carta enviada por el expresidente Álvaro Uribe al sumo pontífice en la que, además de reafirmar el regocijo con el que recibe su visita, extendió varias líneas más para expresarle sus “preocupaciones” en torno a asuntos como el narcotráfico, el deterioro de la economía colombiana y la impunidad, según palabras de Uribe, contenidas en el Acuerdo de Paz. “Todos queremos la paz, pero la tenemos que construir con legalidad, con determinación para precaver y sancionar la violencia que siembra desesperanza y nos aleja de la palabra de Dios”, señaló el hoy senador en la misiva.

En todo caso, el papa Francisco, además de detentar el cargo más importante dentro de la Iglesia católica, es un líder político mundial cuyo mensaje alrededor de las causas que reivindica ha despertado todo tipo de polémicas. En materia de paz, ha seguido de cerca los avances en Colombia desde hace varios años y viene a presenciar sus logros. “El mundo de hoy tiene la necesidad de constructores de paz y de diálogo. Iré como peregrino de esperanza y de paz, para celebrar con ustedes la fe en nuestro señor y para aprender de vuestra constancia en busca de la paz y la armonía”, dijo el santo padre en el primer mensaje oficial que envió hace unos días, antes de llegar al país. Por eso, por más de que se intente criticar la supuesta intención del Gobierno de politizar la visita del sumo pontífice, es innegable que su rol como gestor de paz ha sido trascendental, aunque no haya hecho “el milagro” entre Uribe y Santos.

“Colombia está lista. Estamos listos para recibir al mensajero de la paz”, dijo el jefe de Estado hace algunas cuantas horas proclamando, aunque no de manera explícita, uno de los mensajes más importantes que envió Francisco al país durante su paso por Cuba en febrero de 2016: “No tenemos derecho a permitirnos otro fracaso más en este camino de paz y reconciliación”.