En busca de un pacto nacional por la paz

Organizaciones sociales, políticos, jóvenes y representantes de diversos sectores se unen en el Congreso Nacional de Paz, que impulsa propuestas para la veeduría y puesta en marcha de lo acordado en La Habana.

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El Congreso Nacional de Paz también realizará asambleas en seis de las zonas veredales en las que se encuentran concentradas las Farc.
/ Cortesía Germán Moreno

Son básicamente tres los temas que continúan generando preocupación entre varios sectores de la sociedad civil: el futuro de la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc, el estado de la negociación con el Eln y la necesidad de un sistema democrático robusto que ofrezca garantías suficientes para el ejercicio de la política. Las inquietudes están basadas en los pocos avances que se han dado en la puesta en marcha de lo pactado en La Habana, a seis meses de la firma del Acuerdo entre Gobierno y Farc, en los obstáculos que ha enfrentado la mesa de diálogos con el Eln y sobre todo en las alarmantes cifras de asesinatos, ataques y amenazas contra defensores de derechos humanos y líderes sociales en el país.

No asuntos menores y por eso constituyen el eje central de la propuesta que trabajará el Congreso Nacional de Paz, iniciativa que fue lanzada ayer en Bogotá y que reúne a representantes de diversas organizaciones sociales, de mujeres, sectores empresariales, congresistas, jóvenes, académicos, ambientalistas y comunidades rurales, entre otras. “Hemos decidido empezar a tejer el más amplio diálogo plural por un gran Pacto Nacional por la Paz que implique no sólo la presencia de la sociedad y sectores en general, sino de los precandidatos presidenciales al período 2018-2022”, reza el pronunciamiento oficial que fue dado a conocer en un evento al que también asistieron Andrés París, plenipotenciario de las Farc en los diálogos de La Habana, y los facilitadores de paz del Eln, Juan Carlos Cuéllar y Eduardo Martínez.

Para el senador Iván Cepeda, se trata de un espacio que cumplirá un papel determinante en el proceso de construcción de paz, pues no sólo recoge las propuestas de sectores que han estado trabajando durante décadas por la paz, sino que además abordará temas cruciales para el posconflicto: “Se trabajarán los temas esenciales: el problema de cuál es el compromiso con la paz de los candidatos a la Presidencia en 2018, cómo se logra que el Gobierno y las Farc cumplan con los acuerdos y se implementen de la mejor forma, un mensaje de apoyo al proceso con el Eln y la necesidad de un cese inmediato de las hostilidades para que se acabe la violencia y, por último, la exigencia de que se respete la vida de los dirigentes sociales y se acabe el paramilitarismo”.

Un escenario que, además, ayudará a visibilizar las iniciativas de quienes trabajan por la paz desde las regiones. La consigna es tocar las puertas, tomarse las calles y enviarles a los colombianos el mensaje claro de que no es hora de dividirse. “Lo que más necesita Colombia es la paz, acabar con la polarización, con unos odios viscerales, y mandar unos mensajes éticos supremamente claros. No puede ser posible que quien se tatúa en el brazo la frase ‘Jefe de la mafia’ sea el que lidere supuestamente una propuesta de paz a través de la guerra. Es un mensaje asqueante, que llega a las puertas de niños y niñas de este país”, manifestó la exsenadora Piedad Córdoba.

La idea es que el Congreso se desarrolle a nivel regional y nacional en dos momentos claves: una asamblea regional simultánea en 20 regiones del país y seis zonas veredales de transición y normalización, que sería el 27 de abril, y otra dos días después en Bogotá. Como lo explicó la representante del Partido Verde Ángela Robledo, “una vez se recojan los insumos de las seis zonas veredales de concentración en las que trabajaremos, y de las regiones que han venido apoyando con el liderazgo de las universidades y de la sociedad civil, seguramente se designará una comisión que llevará las conclusiones del Congreso a la mesa de Quito”.

También se espera que una vez concluyan los encuentros se puedan crear veedurías regionales permanentes para hacerles seguimiento a la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc y a la agenda del proceso con el Eln.
Se trata, en últimas, de un proceso de acompañamiento en el que la sociedad civil busca tener un papel más activo, dada la importancia del momento histórico que vive el país. “Los que estamos aquí hemos tomado posiciones políticas a veces radicales, y la sola presencia de la gente supera la prueba de tolerancia, de disposición a oírnos, a trabajar juntos, a soñar las regiones juntos”, manifestó el excandidato presidencial Antanas Mockus, quien sostuvo que la implementación de lo pactado en La Habana se facilita si existe un acuerdo social de apoyo. La idea, en el fondo, es que la sociedad civil se involucre en las discusiones que se están dando y que proponga un debate sobre los temas que no se están abordando.