Tawakkol Karman y Wided Bouchamaoui

En busca de un Medio Oriente sin cadenas

Las nobeles de Paz hablaron de las lecciones que dejó la Primavera Árabe al mundo y del futuro de Colombia, que empieza la transición de la guerra a la apertura democrática.

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Tawakkol Karman, fundadora grupo de Mujeres Sin Cadenas.
/ CCB.

Las dos líderesas encarnan la resistencia civil del pueblo de Oriente Medio. Son hijas de la Primavera Árabe que estalló en Túnez en 2011 y se extendió a Yemen, Egipto, Libia, Siria, Bahrein, Líbano, Jordania, Irak, Magreb y Golfo Pérsico. Esta semana, durante la décimosexta Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz, estuvieron en Bogotá hablando de esa lucha: las movilizaciones y diálogos que lideraron en sus países y que llevaron al derrocamiento de sus dictadores.

Tawakkol Karman, también conocida entre los yemeníes como “la mujer de hierro” y “madre de la revolución”, tiene 37 años. En 2011, cuando le anunciaron que había ganado el Premio Nobel de Paz, estaba en una carpa en Plaza del Cambio en el centro de Saná. Hoy sigue buscando la democracia para Yemen y habla tranquilamente del presidente Donald Trump, quien vuelve a discriminar a su pueblo.

¿Qué significa ser mujer árabe ante el resto del mundo, cuando el presidente de la potencia de Occidente, Donald Trump, discrimina a Oriente Medio?

Estoy muy orgullosa de ser una mujer árabe, especialmente en estos días, cuando estamos liderando la batalla por la democracia y la dignidad. Creo que estamos liberando al mundo del yugo de la dictadura, de los dictadores. Somos un movimiento global que está sacrificándose, que está luchando para hacer del mundo, un mundo mejor. Un mundo sin discriminación, sin violencia, en paz. Un mundo democrático.

¿Cuál es la importancia que tiene para Yemen el Grupo de Mujeres Sin Cadenas?

Nació en 2005 y es un grupo de periodistas mujeres. Estas periodistas están trabajando en pro de los derechos civiles, luchando por los derechos de la democracia, no solo los de las mujeres. Creemos que los periodistas y la prensa son mecanismos para lograr una sociedad democrática. Sin estos derechos nosotros estaríamos bajo el yugo de la dictadura, del terrorismo y del extremismo. Si logramos que la prensa y que las mujeres puedan trabajar para darles voz a los pueblos que están sufriendo injusticias en el mundo, especialmente la corrupción, vamos a lograr darles una voz a quienes buscan la justicia y la igualdad.

¿Qué papel juega el periodismo de hoy en la búsqueda de una verdadera democracia?

Quiero decirles a los periodistas del mundo que no le tengan miedo a nadie. A los periodistas colombianos: acepten sus errores, participen en las conversaciones de paz y ayúdenle a su país a que esta paz se convierta en una realidad. Ustedes son las voces de las víctimas. Ustedes son las voces de los héroes. Ustedes son las voces de la paz. Ustedes también tienen la responsabilidad de difundir y de divulgar el amor y la cooperación, no solo el odio y la venganza.

¿Qué pueden aprender Colombia y el mundo del pueblo yemení que también ha resistido al conflicto?

El pueblo yemení busca la paz y está mirando el modelo colombiano. Una paz duradera y sostenible quiere decir restituirles los derechos a las víctimas y hacer los esfuerzos necesarios para garantizar que los crímenes no se repitan. Algo muy importante: las milicias tienen que desarmarse y retirarse de todos los territorios que ocuparon. Ahora deben ser un movimiento político que participe en la vida democrática del país sin recurrir a la violencia. Les deseamos muchos éxitos.

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Wided Bouchamaoui hace parte del Cuarteto Tunecino o las cuatro organizaciones de la sociedad civil que mediaron y lograron una salida dialogada a la crisis política que vivió Túnez en 2013 y que casi acaba con el proceso de transición que comenzó en la Primavera Árabe de 2011. Las organizaciones que recibieron el Nobel de Paz en 2015 fueron el sindicato UGTT (Unión General de los Trabajadores Tunecinos), Utica, la Patronal Empresarial, la Liga de Tunecina Derechos Humanos y la Orden de Abogados.

Bouchamaoui, la representante de la Patronal Empresarial, habló de su experiencia como mediadora de paz en Túnez y de las lecciones que dejó la Primavera Árabe al mundo.

Dos años después de haber recibido el Premio Nobel y que se haya decantado el proceso político en Túnez, ¿cuál es la relación entre democracia y paz?

No se puede asegurar la paz si no hay un dialogo, si no hay tolerancia, y eso es lo que Túnez está tratando de construir. Primero un diálogo con tolerancia para llegar a una democracia y poder construir la paz.

¿Cuáles son esas victorias y desencantos que les dejó la Primavera Árabe?

Túnez es el primer país que instauró esta Primavera Árabe y el punto positivo es que fueron los jóvenes los que se encuentran en las calles sin ningún líder, sin tanta organización. Fueron los que a través de las redes sociales pudieron instaurar esta Primavera de manera pacífica. Sin embargo, esta misma Primavera fracasó en los países donde permanecían los conflictos y la guerra. Esa es la diferencia.

¿Cuáles son las lecciones que puede compartir Túnez con Colombia de esa transición de violencia a democracia?

La dictadura ya tiene poca cabida en el mundo. Necesitamos la democracia y la libertad de expresión. Aprendimos que es tiempo de la paz y que en el mundo hay que tender puentes en vez de construir muros.