El día en que los nobeles de paz le hablaron a las víctimas colombianas 

En Bogotá se desarrolla la décimo sexta Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz. Crónica del evento inaugural que estuvo dedicado a quienes han padecido la violencia en Colombia.

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Imagen de la inauguración de la Cumbre Mundial de Premios Nobel de Paz en Bogotá.
Cristian Garavito

Durante más de 20 minutos permanecieron sentados y atentos 27 laureados con el premio Nobel de Paz Ante sus ojos, una bella mujer negra de voz potente y cabello huracanado, cantaba a son de cumbia "Vamo' a tejerla/ Vamo' a tejer la paz". Con esa canción, y con una tira de tela muy larga que pasaba de mano en mano por el auditorio se dio inició a la décimo sexta Cumbre Mundial de Premios Nobel que se desarrolla en Bogotá, hasta el próximo sábado, en Corferias. 

Las ocho millones de víctimas que ha dejado el conflicto armado en Colombia fueron el centro de la reunión de los premios nobel. Eso quedó claro con el preambulo artístico, un acto solemne llamado Victus, a cargo de Casa Ensamble en medio del cual la actriz Alejandra Borrero hizo una narración en la que se le decía al público que la presentación estaría a cargo de víctimas de los paramilitares, las fuerzas estatales y las guerrillas.

Luego de los espacios artísticos llegó el momento de escuchar a José Ramos Horta, quien recibió el Premio Nobel de Paz en 1996 por sus esfuerzos en la contrucción de paz en Timor Oriental, un país asiatico que fue invadido por Indonesia en 1975.

Su intervención duró apróximadamente diez minutos y empezó con la narración de una visita que hizo al país hace 20 años, ocasión en la cual medió para que el ELN liberara a un grupo de personas que tenía en su poder. "Vuelvo a un país diferente. Las armas han callado", enfatizó. Concluyó recordando que la construcción de la paz es un camino que requiere el empeño de las sociedades: "No hay atajos para la paz, se debe tener determinación y paciencia".

Luego tomó la palabra la yemení Tawakkol Karman, quien fue galardonada en el año 2011. En primer lugar, exaltó a las víctimas del conflicto armado en Colombia a quienes se refirió como "héroes reales". Luego habló sobre las violencias contra los musulmanes que se recrudecieron con la llegada de Donald Trump a la presidencia de Estados Unidos. "Es racista decir que las personas provenientes de una región no pueden entrar a un país", opinó acerca del decreto que firmó, el pasado viernes 27 de enero, el presidente estadounidense por medio del cual pretendía prohibir la entrada a su país de ciudadanos de siete países de oriente. Pese a esa preocupación, Karman se comprometió ante los presentes a "seguir luchando para alcanzar la paz, la dignidad y la justicia".

El siguiente turno fue para el expresidente costarricense Óscar Arias, galardonado en 1987. Su exposición empezó poniendo de presente los contrastes que se viven en el mundo de hoy, "estamos viviendo los mejores y los peores tiempos". Se refería, por un lado, a la xenofobia y el odio que pareciera que están en efervecencia en Estados Unidos y parte de Europa; y, por otro, a momentos históricos como el que vive Colombia en el cual el conflicto armado da señales de que su final está cerca.Contrario a la posición silenciosa que han asumido los dirigentes latinoamericanos, Arias criticó la construcción del muro anunciada por Trump. "El muro no sólo dividirá pueblos, hará lo mismo con las consciencias", señaló. Por último dejó de lado el lugar común según el cual los jóvenes son el futuro de las sociedades. En oposición señaló: "Los jóvenes están listos para ocupar un lugar en la historia. Debemos pedirles que abracen la paz ya".

Después hablaron Monica de Greiff, presidente de la Cámara de Comercio de Bogotá, y, entre rechiflas, el alcalde de la ciudad, Enrique Peñalosa. 

Llegó el momento de un suceso esperado por los presentes, la presidente del Comité Permanente de Laureados de Paz, Ekaterina Zagladina, nombró a Bogotá como capital mundial de paz, un reconocimiento que ostentará durante un año.

El cierre del evento estuvo a cargo del presidente Juan Manuel Santos, quien defendió el acuerdo firmado con las Farc y resaltó la movilización de tropas de esa guerrilla hacia las zonas veredales donde dejarán las armas y la instalación, que se dará el próximo 7 de febrero, de la mesa de conversaciones con el Eln.

El evento coincidió con el momento histórico en el cual más de seis mil hombres y mujeres que integran la guerrilla de las Farc marchan hacia el fin de la vida guerrillera y el inicio de la vida civil. A su vez la sociedad se moviliza exigiendo que avancen los diálogos con el Eln para que, como reza un poema de Carlos Castro Saavedra que fue declamado en el evento, "se pueda andar por las aldeas y los pueblos sin ángel de la guarda".