DELEGADOS VIAJARÁN HOY A LA ZONA VEREDAL DE VISTAHERMOSA, META

El Consejo de Seguridad de la ONU respaldó la paz en Colombia

En medio de la incertidumbre por el secuestro de un funcionario del organismo, por la disidencia de las Farc, los integrantes del Consejo de Seguridad se reunieron ayer con el presidente Santos, congresistas y representantes de la sociedad civil para conocer los avances y obstáculos en la implementación del Acuerdo firmado con la guerrilla.

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La implementación del Acuerdo de Paz fue uno de los temas tratados en la reunión del equipo de gobierno de Santos con los delegados de la ONU.
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En 72 años de historia, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas nunca había realizado una visita oficial a América Latina. Quizá su mayor acercamiento a la región ocurrió en enero de 2005, cuando la delegación en pleno viajó a Haití con el propósito de analizar la crisis política y social por la que en ese entonces atravesaba el país. De hecho, el Consejo suele realizar frecuentes visitas a naciones en las que la ONU tiene misiones políticas o militares permanentes, en las que hay inestabilidades democráticas profundas o en las que existen conflictos armados graves, como el caso de la presencia del grupo terrorista Boko Haram en la región de la cuenca del lago Chad, en África, la última zona que visitó.

Por eso, la llegada a Colombia de los cinco miembros permanente y 10 no permanentes del Consejo tiene un carácter especial. Esta vez la visita es a un país que se aleja del conflicto armado y transita hacia la búsqueda de la paz. Como lo señaló el mismo presidente Juan Manuel Santos, “vienen con un motivo diferente al motivo por el cual están acostumbrados a visitar países; siempre lo hacen para tratar de arreglar problemas buscando la paz. Aquí vienen a celebrar que la paz se está construyendo”.

El jefe de Estado fue el encargado de recibir ayer en la mañana a los embajadores del organismo internacional, con quienes se reunió por más de dos horas a puerta cerrada en la Casa de Nariño, primero en un encuentro privado que contó con la asistencia del jefe de la misión de Naciones Unidas en Colombia, Jean Arnault, y el coordinador residente y humanitario del Sistema de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en el país, Martín Santiago Herrero, y después en una reunión ampliada, en la que participaron ministros y consejeros del gabinete.

La conclusión clara del encuentro es que el ambiente en Naciones Unidas —y en general en la comunidad internacional— es más que favorable para Colombia de cara al apoyo al proceso de paz y a la implementación de lo acordado con las Farc en La Habana. Sobre todo porque en tiempos de conflictos y múltiples tensiones en el mundo, el proceso colombiano se constituye en un caso de éxito para la ONU. “Deseo poder decir, como uruguayo y latinoamericano que soy, que, con el proceso de pacificación de Colombia, el continente americano, de la punta norte a la punta sur, es la única zona del mundo en la cual no existe un conflicto activo”, aseguró al término de la reunión el presidente del Consejo de Seguridad, Elbio Rosselli, quien agradeció a Colombia por el ejemplo que está dando al mundo.

Para Rosselli es clave entender que este tipo de procesos no son lineales y que tienen altibajos que incluso pueden llevar a retrocesos. Sin embargo, —aseguró— lo que importa es mantener el rumbo y persistir en el esfuerzo. “Este Consejo de Seguridad está totalmente comprometido en brindar el respaldo que los colombianos deseen y necesiten”, agregó.

El mensaje del embajador uruguayo fue replicado por su homólogo del Reino Unido, Matthew Rycroft, colíder de la visita, quien insistió en que el apoyo de la comunidad internacional es completo: “Esta es una oportunidad única en la vida para los colombianos, asegurándose de que todas las partes cumplan con los acuerdos y así la paz que desean y merecen podrá ser una realidad”, refirió.

Un contundente respaldo internacional que se suma a otras buenas noticias que recibió ayer el Gobierno Santos: la aprobación en el Congreso de Estados Unidos de una partida presupuestal de US$450 millones para financiar el plan Paz Colombia en el posconflicto, y la confirmación por parte de la Casa Blanca del primer encuentro entre el presidente y su homólogo estadounidense Donald Trump. Buenas nuevas que el jefe de Estado no dudo en celebrar enviando además un mensaje a sus contradictores. “Algunos estaban preocupados por la eventual restricción de ayudas de Estados Unidos y que el Congreso decidiera disminuir el aporte, otros hicieron lobby para que así fuera y nos quitaran la ayuda. A los primeros les digo que estén tranquilos, mientras que a los segundos les digo, como se dice popularmente, que quedaron viendo un chispero”, manifestó el primer mandatario.

Lo cierto es que la visita se da en momentos en que en el país hay más dudas que certezas sobre las fechas para la dejación de armas de las Farc y el futuro de las zonas veredales, una vez concluya dicho trámite. Aunque el Gobierno ha insistido en que los tiempos acordados se mantienen, los retrasos en el proceso son evidentes. El cronograma que había sido establecido por Gobierno y guerrilla en el Acuerdo Final de Paz, señalaba que para el día D+150, que se cumplió esta semana, se debía haber entregado la totalidad de las armas; aún así, según informó la misión de la ONU en Colombia, a la fecha, el organismo solo ha recibido y almacenado en sus contenedores 1.000 armas que corresponden al grupo de integrantes de las Farc que cumplirán tareas relacionadas con la observación del cese al fuego, sustitución de cultivos ilícitos, destinado humanitario, pedagogía de paz e inventario de bienes.

Incluso, el jefe de la delegación de paz de las Farc, Iván Márquez, aseguró esta semana en una entrevista a Red + Noticias que dado que faltan pocos días para que llegue el denominado D +180 —que se supone es el día marcado para el desarme total— y aun no se ha concluido el proceso, es latente la posibilidad de que se prorroguen los plazos. “Si es necesario ampliar el plazo para la dejación, hacer una prórroga, pues hay que hacerlo. Lo importante es que existe una determinación de las Farc (…) e incluso proponer que sean tres meses para hacerlo —de pronto nos equivocamos y necesitamos mas tiempo— para trasladar todo ese material de guerra a los contenedores”.

El verdadero cuello de botella en todo el asunto, según el jefe de la misión de la ONU en Colombia, Jean Arnault, estaría en la extracción y recuperación de las caletas, muchas de las cuales se encuentran en zonas de difícil acceso. “El proceso de extracción de armas es muy complejo y ahí hay una realidad que se impone porque indudablemente se necesitará más tiempo para este tema. Ustedes saben que se anunciaron 900 caletas en donde hay armamento y por eso reconocemos que nos demoraremos más tiempo en ese proceso”, explicó el diplomático francés.

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El tema está sobre la mesa y precisamente el viaje que realizarán hoy los miembros del Consejo de Seguridad a la Zona Veredal Transitoria ubicada en Vistahermosa (Meta) puede servir como punto de partida para analizar el trabajo que se está realizando en territorio y el papel que juega y jugará a futuro la misión de la ONU ante la posibilidad de que exista un segundo mandato, como lo dejó ver ayer el presidente Santos: “Nos seguirá llegando el apoyo de la ONU en una segunda fase para la implementación de los acuerdos, eso será muy importante y por eso se está estableciendo cómo será ese trabajo. Por esa razón, el Consejo de Seguridad visitará una zona veredal para que regresen a Estados Unidos con todos los insumos de lo que se está haciendo acá”.

Y aunque fue histórica, la visita, en buena parte, se vio ensombrecida por un hecho que el mismo embajador uruguayo Elbio Rosselli, calificó de “cobarde”: el secuestro a manos de la disidencia de las Farc de un funcionario de Naciones Unidas en el departamento de Guaviare. El plagio, según informó el ministro del Posconflicto Rafael Pardo, ocurrió en el lugar conocido como Barranquillita, luego de que Herdledy López Hernández, miembro de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito, UNODC, participara en una sesión de socialización del programa de sustitución de cultivos.

Precisamente Pardo explicó que ayer comenzó la tercera etapa de dicho programa que consiste en la inscripción de las familias dedicadas al cultivo de coca, para comenzar el proceso de reemplazo de cultivos. “En el Guaviare ese proceso se va a hacer en el sitio de La Colina y donde ocurrió el secuestro fue en Barranquillita, retirado pero en el mismo departamento”, explicó el ministro.

El presidente Santos, por su parte, aseguró que una comisión de alto nivel se trasladó a la zona para buscar la liberación del funcionario, mientras que el embajador Rosselli insistió en que, aunque se trata de un hecho serio y dramático, “en un proceso de este tipo siempre suceden esas cosas. Lo importante es que se están tomando todas las medidas necesarias y confiamos en que todo esto termine bien. En todos los procesos de pacificación hay disidentes, opositores. Le corresponde a los colombianos incidir sobre los disidentes para decirles que vale la pena apostar por la paz”.