De víctimas a trabajadores formales

Dos afectados por el conflicto cuentan sus casos de éxito. De cómo es salir de sus territorios natales a buscar empleo, con escasa educación primaria.

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El total de víctimas del conflicto armado registradas en el SPE asciende a 232.000.
/ Cortesía Servicio Público de Empleo

Mari Carolina Valencia, ciudadana oriunda de Buenaventura, con lágrimas en los ojos y con su hija menor en brazos, describió cómo fue salir de su ciudad natal empujada por el conflicto que azotaba a esa zona durante 2011. Para Mari Carolina, el hecho de llegar a la capital de este país con sus tres niñas representaba el reto más grande que la vida le había puesto en el camino, sin el músculo financiero que siempre había sido su marido –fue asesinado por los Farc, por presenciar una muerte que sucedió mientras él conducía un autobús–.

Durante el mismo año, la bonaverense llegó a casa de unos familiares que residían en Bogotá. Sin embargo, sabía que su estadía no podía ser permanente y decidió buscar algunos auxilios que ofrece el Gobierno a personas desplazadas y víctimas de la violencia. No obstante, el tiempo en el que otorgaban dichas ayudas era muy largo y para la madre de tres hijas, cabeza de hogar, las necesidades básicas no se hacen esperar y por ello decidió ir a una de las agencias de empleos adscritas al Servicio Público de Empleo llamada Gente Estratégica, referida por un conocido, en donde fue contratada como asistente de cocina en Alcachofa del Huerta, restaurante ubicado en el norte de la ciudad.

La ahora asistente de cocina, quien se está capacitando para gestionar servicio al cliente, hace parte del 36,4 % de las víctimas de entre 29 y 60 años que buscan emplearse, además del 45,5 % de la población de víctimas que tiene solo educación secundaria y la cual espera encontrar trabajo y generar ingresos por medio del servicio gratuito que ofrece esta entidad estatal. Para la directora del SPE, Claudia Camacho, las rutas especiales que tiene la unidad han sido cruciales para que estas personas dejen su papel de víctimas y se reincorporen a la sociedad trabajadora del país. “Nosotros prestamos servicios que denominamos cierre de brechas, que ayudan con el apoyo logístico y de papeleo a las personas que son consideradas víctimas, para que encuentren rápidamente empleo”.

Como este, también existe el caso del exsoldado del Ejército Luis Armando Quintero, quien en 1996 perdió una pierna por cuenta de una mina antipersona y por esa razón tuvo que salir de la institución a buscar un nuevo empleo que le permitiera mantener a sus tres hijos, uno de 18, otro de 14 y uno de dos años. El primer empleo que obtuvo después de casi 20 años fue en la agencia Gente Estratégica, donde asesora a otras personas que han sido flageladas por la violencia y también buscan una oportunidad laboral.

De acuerdo con cifras del SPE, desde su creación se han atendido más 232.000 víctimas del conflicto armado y hasta la fecha, 16.929 de estas han conseguido empleo, mayormente concentrados en el sector petrolero, construcción y ventas. Pese a esta cifra, el avance ha sido significativo en el campo laboral y el cambio de pensamiento que tuvieron los empresarios que decidieron abrir un espacio para estas personas que buscan una oportunidad.

Se espera que al menos 1.400 víctimas firmen un contrato laboral al terminar este año y que esta cifra se concentre en personal femenino, quienes representan el 50 % de los usuarios de SPE que buscan empleo y paradójicamente son la población que menos consigue una plaza laboral formal o se tardan más tiempo en encontrar un trabajo a largo plazo.