Colombia tiene embajadores de paz en las regiones

Son 40 jóvenes provenientes de 30 municipios del país los que lideran este grupo encargado de socializar los acuerdos de paz con las Farc en sus regiones. 

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Los 40 embajadores de paz de las regiones luego del conversatorio "Más vale risa que bala", cuando los ratificaron como embajadores en cada uno de sus departamentos.
/Juan Camilo Serrano

El pasado miércoles 6 de diciembre llegaron a Bogotá 40 jóvenes de 30 municipios de Colombia para ser ratificados como embajadores de la Conversación más Grande del Mundo (proyecto pedagógico de la Presidencia de la República), con el fin de que sean los abanderados de socializar de los acuerdos de paz con las Farc en cada una de sus regiones.

“Los colombianos contamos ya con un acuerdo de paz, es un hecho, y esto sin duda será la herramienta más efectiva para que los embajadores, ya empoderados, regresen a sus municipios a socializar estratégicamente su contenido a través de la Conversación como herramienta básica para la tolerancia, el respeto y la convivencia en la diferencia, con sus grupos poblacionales”, dijo María Alejandra Villamizar, directora de la Conversación más Grande del Mundo.

El proceso de capacitación para ser un embajador de paz empezó este año de manera presencial y virtual. La Oficina del Alto Comisionado para la Paz se encargó de varios conversatorios en los municipios durante 8 meses y, luego, se dictó un curso virtual por para del proyecto pedagógico de la presidencia antes mencionado.

Para María Fernanda Pacheco, estudiante de Comunicación Social en Bucaramanga y embajadora por la paz en su región, la tolerancia es una de sus principales virtudes que la llevaron a liderar esta distinción: “Ser embajador es ser tolerante. Creer que la otra persona también tiene puntos de vista diferentes y eso también nos enriquece”, señaló.

Asimismo Cristian Mejía, embajador de la paz del Cauca, explicó que la tarea de ser embajador en su región es un reto, por cuanto tendrá que conversar con muchos sectores históricamente excluidos por el Estado. “Es conversar, compartir ideas, llevar mensajes, explicarle a la gente, evitar la desinformación y a través de esto generar una cultura de paz”.

Colombia2020 reconstruyó parte de la historia de uno de los embajadores de paz de Caldas. Es Leonardo Zuluaga, desmovilizado de la guerrilla de las Farc hace 16 años.

¿Cómo llegó a las filas de las Farc?

Soy netamente campesino, criado en el corregimiento Galarga (Huila), región muy afectada por el conflicto armado. Un día las Farc comenzaron a torturar hombres. A mi me fracturaron dos dedos de la mano derecha, me enterraron agujas en los testículos y en los dedos y me golpearon. Éramos cuatro hombres adultos y yo que tenía 10 años. De esta manera, ante la ausencia del Estado, me uní al Frente 17 de Angelino Godoy de las Farc.

Para un niño de 10 años, ¿qué significaba estar en la guerra?

Después de la tortura nace en mi un resentimiento hacia las Fuerzas Militares, porque nunca nos protegieron. Por eso, le insisto a las Farc para que me reciban en sus filas. Inicié como miliciano popular o clandestino y meses después ingreso a la milicia Bolivariana. Después de dos meses me dan un arma corta, un revolver calibre 32 y luego inició una preparación fuerte donde reconocí y entiendí la lógica del conflicto armado.

¿Cómo fue su captura?

Pedí un permiso para visitar a mi mamá y había un operativo instalado en la zona que venía por un cuñado y por mi. Coincidencialmente los dos estabamos juntos el mismo día en mi casa. Yo iba a bañarme y escuché ruidos extraños,. Posteriormente veo a todo el Ejército alrededor de mi casa y me gritan que me entregue, que era el Ejército Nacional. Mi reacción fue sacar mi arma y “prendernos” a bala, hasta que se me acabó la munición. Fui capturado el 16 septiembre 2005. Casi 24 horas después me llevaron al Batallón de la Novena Brigada en Neiva.

¿Qué piensa del proceso de paz que firmó Colombia?

Soy amigo de cualquier iniciativa que nos lleve a la paz de una forma concertada y hablada, sin violencia. Soy un convencido del acuerdo de paz. En el eje cafetero donde actualmente vivo he promovido el sí porque creo que es justo que los niños, los jóvenes y las mujeres, que han sido tan golpeados por la guerra, tengan un país mejor.

¿Cómo se convirtió en embajador de paz?

Me capacité en Caldas con La Conversación Más Grande del Mundo y la Oficina del Alto Comisionado de Paz, porque necesitaba complementar conocimientos para brindar un mejor acompañamiento a las comunidades con las que trabajo: niños y adolecentes de este departamento.

¿Qué viene para Leonardo Zuluaga?

La vida me ha regalado demasiado. Pude conformar mi familia, montar en avión, viajar a diferentes países y trabajar en lo que me gusta: sirviéndole a la comunidad. Soy Disc jockey, me encanta la música. Creo que servirle a la comunidad es la fórmula de mantener vivo el amor y la sanación personal. En las próximas elecciones del Concejo Municipal de mi ciudad (Manizales) trabajaré por lograr representar a la comunidad en ese escenario. Desde ahí empezará mi siguiente sueño: ser Presidente de Colombia.