Sus funcionarios piden respaldo para seguir trabajando

Cesar: sin espacio para la memoria

Desde febrero, el Centro de Memoria del Conflicto de ese departamento se quedará sin sede.

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El Centro de Memoria del Conflicto, en Valledupar, no tendrá sede desde febrero. /
Foto: Cortesía CMC

Mientras Colombia se sigue alistando para enfrentar la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc, después de cinco años de funcionamiento, el Centro de Memoria del Conflicto (CMC) del Cesar no tendrá dónde funcionar este año. Así lo anunció públicamente la coordinadora departamental de la Red de Bibliotecas de ese departamento, María Victoria Celedón, pues el CMC funciona en el Salón Patrimonial de la Biblioteca Departamental Rafael Carrillo Lúquez, en Valledupar. La coordinadora señaló que, además de tener destinada para el espacio otra iniciativa y que los miembros del Centro no cumplieron con sus funciones, el convenio con el CMC ya expiró.

En 2012, la Gobernación y el Ministerio de Justicia crearon el Centro de Memoria del Conflicto para visibilizar la guerra que la población cesarense ha sufrido en las últimas décadas por parte de los distintos actores armados. El CMC, al cual se le otorgó —según sus funcionarios— una tercera parte del Salón Patrimonial, empezó a funcionar con el fin de participar en la reparación integral a las víctimas que quedó contemplada en la Ley de Víctimas.

Stéfani Jiménez, investigadora del CMC, le contó a El Espectador que el Centro, que solo fue notificado el pasado 17 de enero sobre su desalojo, ocupa una “pequeña” parte del Salón y que se puede compartir el espacio con otras actividades que programe la biblioteca. Aseguró que en el acuerdo suscrito con el Ministerio de Justicia en 2012 nunca se estipuló un fecha límite sobre el apoyo que recibiría el CMC de la autoridad regional. “Nosotros en noviembre del año pasado le enviamos un documento a la coordinadora proponiéndole acciones respondiendo a sus inconformidades. En el texto exponemos acciones para desarrollar conjuntamente y para el servicio de la población. No entendemos por qué la coordinadora toma esta decisión tan radical. Ella nunca respondió a nuestras propuestas”, señaló Jiménez.

El CMC cuenta con cerca de 520 documentos (libros, videos, cartillas e informes institucionales) que abordan el conflicto armado colombiano. Igualmente, ha recopilado y documentado 50 iniciativas de memoria desarrolladas por comunidades víctimas del conflicto en el departamento, también tiene un inventario de más de 3.000 noticias de prensa de la guerra que sufrió el departamento desde 1996 a 2007. “Nosotros podríamos seguir realizando acciones de memoria. Pero, ¿dónde irán a parar todos los informes, investigaciones y documentación del Centro?”, manifestó Jiménez.

Y es que durante los más de 50 años del conflicto armado colombiano, el Cesar ha sido uno de los departamentos más afectados. La presencia de las guerrillas, los paramilitares y los carteles de drogas dejó al departamento como el sexto del país que más alberga víctimas del conflicto. Según la Unidad de Víctimas, son más de 312.000. Un dato revelador sobre la sangre que corrió en el Cesar lo da un informe de 2009 de la Unidad de Justicia y Paz de la Fiscalía. El texto señala que los hombres al mando del jefe paramilitar Jorge 40 perpetraron en esa región 123 masacres y dejaron 605 muertos.

Una de las poblaciones por las que el CMC ha velado por reconstruir la verdad es el corregimiento valduparense de Minas de Icaral. De esta zona, la cual guerrilleros y “paras” convirtieron en campo de batalla, salieron desplazadas más de 200 familias. Desde inicios de los 90, el éxodo de la población terminó dejando esta región casi deshabitada. El CMC logró documentar los testimonios de los sobrevivientes de los diferentes hechos victimizantes ocurridos en el corregimiento y la manera como ellos mismos resistieron la guerra.

Por su trabajo preservando la memoria del conflicto en el Cesar, el CMC recibió una mención honorífica en 2013 de parte del Ministerio de Cultura, “por ser un espacio que contribuye a la visibilización de la verdad de las víctimas y en los procesos de reconciliación que se están dando en el país desde entonces”. En 2016, a raíz del trabajo de Stéfani Jiménez y sus compañeros de recopilar los artículos de prensa del conflicto armado en Cesar, recibieron un estímulo del Ministerio de Cultura y el Archivo General de la Nación.

Este diario intentó comunicarse con la coordinadora departamental de la Red de Bibliotecas del Cesar, María Victoria Celedón, para conocer por qué no quiso responder a la solicitud que desde el CMC se hizo en noviembre de 2016 para coordinar actividades entre el Centro y la biblioteca departamental. Sin embargo, al cierre de esta edición no se tuvo respuesta alguna por parte de la funcionaria departamental.

“El CMC es un espacio que ha sido construido con la voz de las víctimas, fueron ellas quienes definieron lo que sería el Centro y las que lo nutrieron. Son sus historias. Son sus verdades. En un inicio fue una muestra clara del compromiso del Estado por la materialización de los derechos de las víctimas a la verdad y la reparación. El Centro ha sido para el equipo nuestra forma, desde la ciudadanía, de contribuir a la construcción de paz. Sería lamentable que en la implementación del Acuerdo de Paz con las Farc el departamento y el país se quedaran sin un lugar para homenajear a sus víctimas”, puntualizó Jiménez.