PREOCUPA ASESINATO DE LÍDERES SOCIALES

Acuerdo de paz, un atisbo de esperanza: Consejo de Seguridad de la ONU

El organismo multilateral presentó el informe sobre la visita oficial que realizaron los 15 de sus representantes a Colombia. Avances y disposición de las partes, los puntos a resaltar.

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El pasado 4 de mayo los miembros del Consejo de Seguridad de la ONU sostuvieron un encuentro en Casa de Nariño con el presidente Juan Manuel Santos.
SIG.

Una joven de 19 años, con botas de caucho llenas de barro, leía las palabras escritas en una hoja que sostenía en sus manos. Grosso modo contaba cómo había sido su vida como integrante de las Farc y cómo la había tocado el conflicto armado. En primera fila, sentados en unas sillas de plástico, los 15 integrantes del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas escuchaban atentamente su relato.

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El hecho se dio el pasado 5 de mayo en la Zona Veredal Transitoria de Normalización de La Reforma, en Vistahermosa (Meta), y dejó claro que si para el país la visita del organismo a Colombia fue histórica, para los embajadores que hacen parte del organismo internacional también fue una experiencia única.

Y así lo dejó claro ayer el Consejo de Seguridad al entregar el informe sobre su viaje y dar cuenta de las conclusiones que habían quedado tras la visita oficial, con la que se buscaba conocer de primera mano los avances en la implementación del Acuerdo Final de Paz y en el proceso de concentración y dejación de armas por parte de las Farc. La evaluación, en general, es más que satisfactoria para el proceso y el Gobierno colombiano.

“Resalto el compromiso de todos los participantes de continuar con los esfuerzos para llevar esto adelante. Hay conciencia de las dificultades planteadas y de las otras que eventualmente surgirán, como es normal en este tipo de procesos”, aseguró el embajador uruguayo, Elbio Rosselli, actual presidente del Consejo, al señalar que varios de los obstáculos existentes provienen de los problemas para construir las zonas veredales –tanto por su ubicación como por el clima– y el ritmo de adopción de las medidas legales y administrativas relacionadas con la reintegración de excombatientes a la vida civil.

Rosselli presentó una breve exposición sobre los múltiples encuentros y reuniones que los miembros del Consejo sostuvieron con distintos sectores políticos e hizo hincapié en algunas observaciones provenientes de la sociedad civil. “Hay preocupación por la inseguridad y los asesinatos en comunidades locales. Compartimos esta preocupación e instamos al Gobierno a fortalecer las medidas de protección ante la presencia de grupos armados (...) también plantearon la necesidad de una misión sucesora de Naciones Unidas que debería desplegar toda su presencia sobre el territorio”.

Inquietudes sobre las que también se pronunció el embajador del Reino Unido, Matthew Rycroft, quien sostuvo que el tema fue puesto sobre la mesa por las comunidades con las que pudieron dialogar y que les contaron cómo los había afectado el conflicto armado. “Escuchamos con todo lujo de detalles el impacto del conflicto en las comunidades, el tema de la matanzas de líderes comunitarios a medida que grupos armados ilegales ocupan nuevas áreas”, detalló Rycroft.

Para él, la visita a Colombia dejó, en general, tres grandes conclusiones: el largo trecho que se ha recorrido tras la firma del Acuerdo Final de Paz, el compromiso de las partes de mantener el rumbo y llevar el proceso a buen término y la unión del Consejo de Seguridad en torno al proceso colombiano: “Cuan robusto y unido se encuentra el Consejo de Seguridad en pro de la paz en Colombia en la medida en que se sigue implementando el acuerdo y esto nos da un atisbo de esperanza en medio de nuestra agenda. Estamos plenamente comprometidos y resueltos a desempeñar un papel activo”.

En igual sentido se pronunció el representante de Bolivia, Sacha Llorenti, para quien si bien es cierto que el camino que resta por recorrer es difícil, también lo es que el proceso cuenta con el respaldo contundente del Consejo. “Escuchar a los líderes y miembros de las Farc nos ha permitido entender su decisión de emprender la lucha política dejando las armas. Han demostrado no tener dudas sobre el camino que emprendieron. Hay un buen ambiente y existe un trato cordial entre las partes”, destacó el diplomático boliviano, quien además resaltó el liderazgo político del presidente Santos.

El informe del Consejo de Seguridad de la ONU se da a escasas dos semanas de que llegue el denominado día D+180 y se cumpla el plazo dispuesto por el Gobierno y las Farc para la entrega de las armas. Un proceso en el que ya se han advertido demoras, por lo que se cree podría tardar más de lo pensado. Sobre el tema, la embajadora de Colombia ante Naciones Unidas, María Emma Mejía, dijo que aun cuando se han presentado múltiples tropiezos, la apuesta es cumplir con los términos establecidos. “A pesar de las dificultades nos encontramos en una etapa muy decisiva en la construcción de esta paz, en la que el apoyo de Naciones Unidas ha sido constante. El desafío es mantener esta metodología de trabajo de las tres partes que ahora tiene que evolucionar a un nuevo proceso”, manifestó Mejía, dejando entrever que la Misión de la ONU también jugará un papel fundamental en una nueva etapa, concluida la dejación de armas por parte de las Farc.