¿Política? Dímelo con versos

Ya pasó el Día Mundial de la Poesía, sin embargo me daré la licencia de decirlo en versos porque entendí que “poesía es desnudar el alma y contar el estado de nuestro espíritu, es dejar volar sobre el papel lo más íntimo, un algo de nuestra subjetividad, es plasmar el orden simbólico con el que actuamos o los resortes más profundos que nos impulsan a vivir y a descifrar los códigos para estar”.

Ya pasó el Día Mundial de la Poesía, sin embargo me daré la licencia de decirlo en versos porque entendí que poesía es desnudar el alma y contar el estado de nuestro espíritu, es dejar volar sobre el papel lo más íntimo, un algo de nuestra subjetividad, es plasmar el orden simbólico con el que actuamos o los resortes más profundos que nos impulsan a vivir y a descifrar los códigos para estar”.

Esta reflexión que escribí en “Amazonía entre sombras” me aclaró por qué  casi ningún político escribe poesía. Ni la mentira, ni la corrupción, ni el autoritarismo, ni el militarismo, se parecen a un poema, aunque si es posible escribir sobre el dolor que producen esas actitudes, esas acciones.

Y podría decir que cuando empezaron a asesinar a esos jóvenes que dieron en llamar “falsos positivos” El ruido ensordeció,/encogió  la tierra,/arrugó su piel,/la petrificó,/la dejó montaña.// El ruido, las balas/el cielo enervado/el dolor, el magma /la tierra amontonada (atormentada)/ se volvió montaña. Sólo, sólo por esto nadie debería marchar el 1 de abril.

Cuando pienso en Odebrecht y que todos niegan los hechos,  me duele la condición humana y en manos de quién está el país. Laberinto: ¿pienso?/¿siento? Pienso y siento/camino tus corredores,/divaga el pensamiento/sin horizonte.

Si suben los impuestos porque se van a reflejar en las transformaciones en el país, en inversión social, a mí no me importaría pagar, lo haría con gusto y sería más feliz. Pero es casi como soñar cuando aumenta el desempleo, falta el derecho al trabajo y, tampoco el derecho del trabajador o trabajadora parecen importar, la yidispolítica pasó sin pena ni gloria, Agro Ingreso Seguro, chuzadas del Das. Y ¿así me piden que marche?

No tiene trascendencia quien esté en el Palacio de Nariño, En palacio las luces no se apagan./En palacio y sus alrededores/los uniformes y tubos de metal/Vigilan-vigilan-vigilan./Cerca de Palacio la ciudad bulle/en clandestinas chicherías/en los rincones debajo de los puentes./Dentro de Palacio  las luces no se apagan./Muy cerca de Palacio/hieden las bancadas del Senado/bajo el hollín de palabras oxidadas./Impoluto el presidente/firma y firma leyes./En Palacio las luces no se apagan.

¿Pesimismo? No, ¡Qué va! La intención es casarme con el optimismo pero ¿será que en tales circunstancias puedo pronunciar el “si quiero”? O quizá, mejor pensar en el “si me dejan”.  Porque después de darle un brochazo a uno que otro episodio que dentro de un país con ética serían bochornosos, quiero darle un espacio a la paz que buscamos, a la paz que queremos.

Que sí, que sí, han sido muchos años en guerra, que construir la paz será muy pero muy difícil. Ya lo sabemos pero entonces vamos a ayudarnos. ¿Cómo va a parar el Estado los asesinatos de líderes y lideresas sociales? ¿Cómo va la Ley 1448 de 2011? Pregunto, ¿le han cumplido a las víctimas? En la Habana firmaron unos Acuerdos con transversalidad de género ¿cómo está el presupuesto para que de verdad se cumplan los derechos de las mujeres?  ¡Ajá! Y ¿Cuánta tierra tiene ellas como propietarias?

Son muchas las dudas y mucho el trabajo para que un día la cosa cambie. Que retumben/ que retumben/ que retumben las voces del silencio

Mientras tanto, continuaré con mi cantaleta de trabajar por un país democrático, por una sociedad justa, por…ustedes ya lo saben. Y claro seguiré con mi cotidianidad, observando a mi gente, a  Un hombre rasura su barba/sin luna y sin espejo/rasura su barba en la noche/al lado de  las aguas de una pileta./Ese hombre de ropa raída y limpia/y zapatos errantes./Otra noche el hombre/el hombre lava su ropa/Donde anoche rasuró su barba.

Luego supe que era un hombre en situación de desplazamiento a quien le incumplieron promesas.  Por lo pronto me queda, nos queda el uso de la palabra y siempre siempre, me quedará la poesía.