Hablan víctimas del conflicto

“No podemos seguir viviendo esta guerra”: familiares de los diputados del Valle

Ángela Giraldo y Diego Quintero, familiares de los diputados del Valle, secuestrados y asesinados por las Farc, hablaron con El Espectador de cómo viven dos afectados del conflicto armado el rechazo del Acuerdo Final.

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Alberto Quintero, hermano de Diego Quintero y Francisco Giraldo, hermano de Ángela Giraldo.
/ “El Tiempo”

La muerte de los 11 diputados del Valle, secuestrados en 2002 y asesinados en 2007, es para las Farc el episodio más absurdo y vergonzoso de la guerra que han librado durante 52 años. En septiembre pasado los comandantes de la guerrilla estuvieron en una reunión en La Habana con los familiares de los diputados, en la que pidieron perdón y aceptaron su responsabilidad en ese episodio oscuro de la historia de Colombia. A esa reunión, que se convirtió en el inicio de la ruta del perdón que la guerrilla se comprometió a cumplir, asistieron Ángela Giraldo, hermana del diputado Francisco Javier, y Diego Quintero, hermano de Alberto Quintero, quienes perdieron la vida en la selva.

Lea aquí el especial conmemorando los nueve años de la masacre de los diputados del Valle.

El Espectador habló con los familiares pasa saber cómo vive el resultado del plebiscito del 2 de octubre de 2016, una víctima directa de los años de balas y bombas que se esperaba acabar si ganaba el Sí el pasado domingo.

¿Cómo recibieron la noticia de la victoria del No en el plebiscito?

Ángela Giraldo: A mí desde el comienzo me pareció riesgoso someter el Acuerdo Final a una refrendación plebiscitaria. Era consciente de que las mayorías de Colombia que viven en el centro y en las ciudades del país no han vivido el conflicto y son indolentes con las que sí hemos vivido la guerra. Sospechaba que el resultado iba a ser el No. Me entusiasmé cuando vi que las víctimas estábamos defendiendo el Sí, cuando escuché el pronunciamiento del papa. Cuando me di cuenta de que ganó el No, sentí mucha tristeza. Pero creo que es positivo que haya ganado, porque los que lo defienden habían dicho que si perdían con poca diferencia seguirían en oposición al acuerdo. Ahora tenemos la ventaja porque ellos tienen el balón en su cancha para demostrar qué estrategia tienen para llegar a un punto en común en el Acuerdo Final y trabajar para unir al país.

Diego Quintero: Fue triste y doloroso. Tenía fe y esperanza de que el pueblo colombiano recapacitara a la situación que estábamos viviendo de poder terminar una guerra injusta después de 52 años del dolor tantas viudas, madres sin hijos, militares mutilados. Que una mayoría tan pequeña de colombianos votaran en contra del Acuerdo Final fue totalmente desconcertante para quienes hemos sido víctimas de este conflicto. 

Se ha criticado que el perdón que está dando las Farc no es sincero y llega muy tarde. ¿Qué opinan ustedes que fueron testigos de uno de los actos más absurdos de la guerrilla?

Á. G.: El acto que se hizo en La Habana en septiembre pasado fue de responsabilidades, pero en lo que recuerdo, no hubo una solicitud de perdón como tal. Es más, nosotros les pedimos que no lo hicieran, pues consideramos que ese perdón debe ser público porque el dolor que causó la masacre de los diputados del Valle no sólo nos dolió a nosotros como familiares, sino a la sociedad vallecaucana y al país entero. Una anécdota de ese momento es que Pablo Catatumbo nos preguntó que cuáles serían sus condiciones de seguridad si se realizaba ese acto. Le dije que me parecía muy bueno que él se preocupara por eso, porque precisamente ese miedo fue el que tuvimos nosotros durante mucho tiempo cuando temíamos que nos secuestraran. 

D. Q.: Les creí todo, porque cuando uno ve a esas personas, que nunca sienten misericordia por el dolor ajeno, con lágrimas en los ojos pidiéndonos que los perdonemos y reconociendo que la muerte de nuestros familiares nunca debió suceder, algo adentro de uno cambia. Antes de esa reunión estábamos muy nerviosos. Hay muchas sensaciones de tristeza, rabia, dolor y ansiedad. A mí me sirvió mucho que la noche antes del encuentro, estuve en una clase de yoga, y la reunión que hicimos con el arzobispo de Cali, monseñor Darío Monsalve, y el padre Francisco de Roux. Ya en la reunión, todo estaba muy tenso. Nos costó mucho saludarlos de la mano cuando entraron al salón. Pero creo que fue muy sano. Ellos no nos interrumpieron ni un segundo. Fue una ceremonia muy sincera y de respeto.

Como víctimas, ¿cómo se puede entender que se esté buscando la refrendación de un Acuerdo Final en el que muchos de los afectados por la guerra no apoyan lo pactado?

A. G.: Creo que el perdón es algo completamente personal e íntimo. Cada uno decide perdonar. La gente tiene que entender que el hecho de que no haya perdón no significa que hay olvido. También hay que entender que si perdonamos, eso tampoco significa que vamos a ser amigos de los guerrilleros o que vamos a votar por ellos. ¿Por qué perdonamos? Porque nos toca seguir la vida. Es un hecho pragmático y de supervivencia. La vida nos enseñó que nos tocaba hacerlo. Aunque la pérdida de una familiar por la violencia es imposible de superar, hay que aprender a vivir con esa tragedia. Lo que sí creo es que para hacer más fácil este proceso, debemos tener garantías mínimas, como el de una investigación judicial que castigue a los responsables. 

D. Q.: Hay personas que de pronto no están de acuerdo porque no han podido perdonar. Han asumido una posición muy íntima y no han reflexionando el daño tan grande que esta guerra nos ha ocasionado. Mientras uno no reconozca que lo que les pasó a nuestros familiares le puede pasar a cualquier otra persona, lograr la paz será muy difícil. Mientras que los colombianos no tengamos reconciliación y comprensión, no vamos a ninguna parte. Eso sí, hay que aceptar y respetar la posición de todas las víctimas. Pero afortunadamente somos más las víctimas que estamos de acuerdo y hemos dado un paso hacia delante por el bien de los todos los colombianos.

¿Qué piensan de ese pacto nacional, entre el Gobierno y los opositores del Acuerdo Final?

Á. G.: Pienso lo mejor. Soy positiva porque la vida me ha enseñado a hacerlo. Creo que hasta los que votaron por el No tienen nuestro mismo anhelo de paz. Creo que ahora ellos nos van a mostrar su grandeza. Tengo todas mis expectativas puestas en ellos. Creo que esto nos va a unir a todos. 

D. Q.: Pienso que en La Habana estaban las personas más capacitadas para presentar el acuerdo más justo posible. Pienso que los delegados del Gobierno y del uribismo deben avanzar en la construcción de los acuerdos. Que se pongan de acuerdo para apoyar lo que ya estaba construido para no acabar con un proceso que ya iba muy adelante. Me alegra que el presidente Juan Manuel Santos haya tenido la grandeza de extenderles la mano a sus opositores. Ojalá tengamos buenas noticias para nuestra patria. Yo no estoy tan optimista porque creo que lo que están haciendo es dilatar todo. Dios ilumine esta nueva oportunidad por el bien del país. 

¿Qué propuestas podrían hacerles a los negociadores?

Á. G.: Que hagan un análisis a conciencia. Que los del Sí tengan en cuenta que hay muchas reservas y errores en el manejo de las comunicaciones, por ejemplo. Y que los del No sean conscientes que el uribismo no es el victorioso, que ahí también están las personas que no comparten las posiciones de los partidos políticos tradicionales y también los que repudian a las Farc. A partir de ahí, les propondría que ampliaran la participación porque este problema no se puede resolver entre las élites del Gobierno, la oposición y las Farc. Tienen que incluir a las víctimas porque es falso eso que siempre dijeron que nosotros éramos el eje central del Acuerdo. Solo nos consultaron decisiones ya tomadas.

D. Q.: Que tengan una humildad profunda. Tienen que despojarse de cualquier sentimiento político o de las fuerzas que en algún momento los han alejado. Tienen que poner por encima de cualquier cosa el interés de un país que aclama la paz. Que tengan la mano de Dios para que los ilumine y puedan tomar buenas y prontas decisiones para evitar que las Farc regresen al monte. No es posible que tengamos que seguir viviendo esta guerra que nunca ha debido existir y que no podemos repetir.

Vea aquí el video "Uno puede perdonar pero no olvidar": hija de diputado asesinado por las Farc.