Se calcula un crecimiento adicional del 1,4 % anual en el PIB

Los dividendos económicos de la paz

El fin del conflicto trae una importante mejora en la confianza, que se expresa en aumentos en la inversión productiva, crecimiento en el consumo y mayores flujos de capital externo, vía aumentos en la inversión extranjera.

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Uno de los puntos claves del acuerdo de paz tiene que ver con el sector agrario, que se espera se convierta en motor de crecimiento económico.
/ Cristian Garavito

En la última década, Colombia ha obtenido grandes logros económicos y sociales. El crecimiento promedio de la economía entre 2011 y 2015 fue superior en 1,3 puntos porcentuales al promedio de seis de las economías más grandes de la región (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México y Perú, que conforman el grupo de países latinoamericanos conocido como LAC6), y la tasa de inversión en 2015 fue la más alta tanto de este grupo como de la historia del país (29,6 % del PIB). En lo social, entre 2010 y 2015, Colombia fue el país que más redujo la tasa de pobreza y la tasa de desempleo dentro de LAC6 (11,2 y 2,5 puntos porcentuales respectivamente), y en 2014, por primera vez, la clase media consolidada superó a la población en condiciones de pobreza.

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Estos resultados muestran la gran resiliencia económica de nuestro país. Así, en 2009, cuando el mundo sufría los efectos de la mayor crisis financiera en décadas, Colombia fue la economía que más creció en LAC6, con una tasa del 1,7 %. Lo mismo sucedió en 2014, cuando los precios de las materias primas cayeron súbitamente: Colombia fue la economía que más creció de LAC6 en ese año (4,4 %) y la segunda en 2015 (3,1 %).

Sin embargo, la nueva coyuntura internacional de bajos precios en las materias primas y desaceleración económica global ha generado una importante desaceleración del crecimiento en nuestro país, que en lo corrido del año hasta el segundo semestre es de 2,3 %. En este contexto, cabe preguntarse si la paz podría convertirse en un motor que logre impulsar de nuevo nuestra economía a niveles de crecimiento superiores al 4 %.

Los más de 10 estudios sobre el tema han encontrado que la paz trae consigo un importante dividendo económico, en promedio de 1,4 puntos adicionales de crecimiento. Uno de ellos es el adelantado en 2015 por el Departamento Nacional de Planeación (DNP). A diferencia de estudios anteriores, el del DNP consultó la evidencia del comportamiento de 16 variables macroeconómicas en una muestra de 36 países que terminaron sus conflictos armados.

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Los resultados del estudio muestran que tras la terminación del conflicto viene una importante mejora en la confianza, lo que se constituye en el principal dividendo de la paz. Lo anterior se manifiesta en aumentos en la inversión productiva, crecimiento en el consumo y mayores flujos de capital externo, vía aumentos en la inversión extranjera. Estos factores permiten elevar la tasa de crecimiento de la economía, el ingreso per cápita y, en general, el bienestar de la población.

En detalle, el dividendo económico de la paz se refleja en un crecimiento adicional del PIB de entre 1,1 y 1,9 puntos porcentuales por año. Por el lado de la demanda, la mayor confianza sobre las economías posconflicto genera un aumento de 2,5 puntos porcentuales en la tasa de crecimiento del consumo de los hogares, conduce a un incremento de 5,5 puntos porcentuales en la inversión como porcentaje del PIB, permite que la inversión extranjera directa se triplique e inserta de forma considerable a las economías en el comercio internacional, al aumentar en 17,7 puntos porcentuales la tasa de apertura comercial (suma de exportaciones e importaciones como porcentaje del PIB).

Por el lado de la oferta, los resultados muestran un crecimiento de 1,4 puntos adicionales en el sector agropecuario, un aumento de 0,8 puntos en la tasa de crecimiento de la industria y un destacable aumento de 4,4 puntos en el crecimiento del sector de la construcción, que parece beneficiarse de forma especial de las necesidades de infraestructura que surgen una vez finaliza el conflicto armado.

Una extrapolación de estos resultados al caso colombiano implica, entre otras cifras, que 1) el crecimiento potencial de la economía aumentaría del 3,5 % de hoy a niveles cercanos al 5 %; 2) el PIB per cápita pasaría de US$6.000 a US$12.000; 3) la tasa de inversión aumentaría de 28 % a 34 % del PIB; 4) la inversión extranjera directa aumentaría de US$12.000 millones a US$35.000 millones anuales, y 5) las exportaciones alcanzarían niveles del orden de US$65.000 millones, frente a US$35.000 millones hoy.

En la última década, Colombia se ha posicionado como una de las economías más dinámicas y con mayor resiliencia de la región. Con la terminación de la guerra, en la próxima década avanzaremos hacia una economía pacífica, aún más vibrante y de talla mundial.

* Director de Planeación Nacional.

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