Hasta encontrarlos: una cita para pensarse la desaparición forzada en Colombia

Este 31 de agosto se realiza una jornada para acompañar a los familiares de desaparecidos. Se elevarán cometas con los rostros de quienes no han vuelto a casa.  

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Johana Hernández, estudiante de bachillerato desaparecida en Suba el 19 de noviembre de 1996. / Fotos: Cortesía Fundación Nydia Érika Bautista

Este 30 de agosto se conmemora el Día Internacional de las Víctimas de Desaparición Forzada, un delito que, según el Centro Nacional de Memoria de Histórica, se cometió en Colombia contra más de 60.000 personas, en ocasión del conflicto armado, en los últimos 45 años.

Para no olvidarlos, para entender el dolor de sus familiares, para dimensionar este flagelo, el jueves 31 de agosto, La Fundación Nydia Érika Bautista invitó a una jornada en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.  A las 9 de la mañana se realizará el foro “Colombia, 25.000 mujeres desaparecidas, un crimen de lesa humanidad” sobre la situación de los niños, niñas y mujeres desaparecidas. Al lado, en el parque El Renacimiento y desde las 2 de la tarde, se hará un acto en el que se elevarán cometas con las fotografías de personas desaparecidas. Una forma simbólica de mostrar la resiliencia de las familias de las víctimas.

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Este será el espacio para remembrar algunos casos de desaparición forzada que tiene la Fundación Nidya Erika Bautista y siguen a la espera de justicia y verdad: 

Tres años del secuestro de Leydi, una niña en Simijaca (Cundinamarca)

Leydi Johana Robayo Villamil tenía 10 años el 19 de agosto de 1994. Ese día iba entrando con su madre y sus dos hermanas mayores a su casa en la finca Betania, en la vereda El Pantano, en el Municipio de Simijaca (Cundinamarca), cuando las abordaron hombres con uniformes de las Fuerza Armadas. Les pidieron entrar a la casa para supuestamente buscar un armamento. Enseguida las ataron, les comunicaron que era un secuestro y se llevaron a Leydi no se sabe a dónde. Dejaron una carta extorsiva firmada por el frente 22 de las Farc pidiendo la suma de $20.000.000 por la liberación de la niña.

Franca Alina Vargas, 16 años; Johana Hernández, 19 años; Eyder Andrés Galindo, 13 años; Mónica Patricia García, 19 años. Aún están desaparecidos.

Desaparición en zona militar del Valle

Cuatro años lleva Martha Liliana Ramírez Piedrahita buscando a su hijo Andrés Mauricio Ramírez Hurtado. Él tenía 21 años y era estudiante de electricidad en el Sena. El último día que lo vieron fue el 4 de enero de 2013 a la una de la tarde, salió en su motocicleta Honda XR125 de placas PLE48C hacia el Municipio de Santander de Quilichao (Cauca).

A las 6:30 de la tarde de ese viernes, Andrés se comunicó telefónicamente con Ana Vargas, su novia. En ese momento, estando al teléfono le confirmó que ya había llegado la persona que estaba esperando y que en la noche él la recogería. No hubo señales de alerta hasta el día siguiente cuando Ana llamó a su suegra para averiguar el paradero de Andrés. Ninguna de las dos supo qué decir.

En la búsqueda, la madre encontró la moto de su hijo en un parqueadero civil de Santander de Quilichao, llegó ahí luego de recibir una llamada anónima que le informo dónde se encontraba el vehículo. A pesar de que Liliana adelantó diligencias para recuperar la moto, no recibió ayuda y posteriormente entendería que esta hacía parte de una investigación.

Andrés fue desaparecido en una zona totalmente militarizada, venía de la jurisdicción de Corinto, pasando por Guasano, zona rural de Caloto. La carretera por la que se movilizaba está llena de tropas del Ejército que controlan el lugar. La madre ha viajado a Santander de Quilichao, Jamundi, Palmira y Cali acudiendo a la morgue para, quizás, identificar a su hijo entre los N.N, pero aún no recibe respuestas.

Tres jóvenes desaparecidos en Bogotá

Cuando la camioneta Toyota roja, de placas EPA-947 del Espinal, se quedó sin fuerza a la altura de la calle 163 con Carrera 8G, en Bogotá, una patrulla de la Policía se acercó a ella para orillarla. Ese momento, el 22 de febrero de 2017, a las 6:50 de la tarde, fue la última vez que vieron a Juan Esteban Moreno Pachón, de 14 años, Brayan Andrés Montaña, de 17 años, y Henry Mauricio Castillo Soche, de 16 años de edad. Esto quedó registrado en un video.

Al día siguiente, el 23 de febrero en la tarde, las familias de los jóvenes fueron a reportar la desaparición a la estación de Policía ubicada en el barrio Villa Nidia en San Cristóbal Norte, pero la respuesta que recibieron implicaba la espera de 72 horas para poder realizar la búsqueda. Solo el 25 de febrero pudieron hacer la denuncia oficial sobre la desaparición, en ese momento comenzó la búsqueda de la camioneta y de los jóvenes desaparecidos.

La camioneta fue encontrada por las autoridades en la calle 8 sur con carrera 29, en el barrio Santa Isabel, el 3 de marzo del 2017, la encontraron totalmente desvalijada.

El único indicio del destino de los jóvenes surgió el 5 de mayo de 2017, cuando los familiares recibieron una carta anónima con un mapa, en el cual se indicaba que los encontrarían enterrados en Cerro Norte, “donde hay unas cruces”. La familia se acercó al lugar sin acompañamiento de autoridades públicas, pues este fue negado. La búsqueda fue infructuosa.

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La desaparición de dos mujeres en un parque público

Mónica Patricia García Peña, vivía en Zarzal (Valle), tenía un bebé de un año y cursaba el bachillerato cuando desapareció el 3 de mayo de 1994. En la tarde salió de su casa a dar un paseo, iba acompañada de una amiga y se dirigían hacia el parque principal de Zarzal. Ahí varios habitantes del pueblo vieron cómo las subían forzadamente a un carro. Nadie dio razón de ellas.

Paramilitares asesinaron cuatro hermanas en La Dorada (Putumayo)

En La Dorada, cabecera municipal de San Miguel (Putumayo), los paramilitares desaparecieron a las hermanas Yenny Patricia (20 años), Mónica Liliana (18 años) y Nelsy Milena Galarraga Meneses (18 años), así como a María Nelly Ramírez Meneses (13 años). El 1 de enero de 2001 el comandante paramilitar del Bloque Sur del Putumayo alias Raúl sacó de su casa a Nieves Meneses, a sus hijas, a su hijo menor Cristian Ordoñez y a sus nietos Luis Brandon, Jenny Alejandra, Bryan y Jhon Janer.

Los paramilitares trasladaron a las víctimas en una camioneta blanca cuatro puertas y las llevaron a la salida del pueblo, ahí dejaron a la madre con su hijo y sus nietos, llevándose a las cuatro mujeres. Las hermanas fueron entregadas a Diego Hernán Vera Roldan, alias Alacrán, quien a su vez dio la orden de asesinarlas, “porque eran novias de guerrilleros”, la orden la cumplió alias Cobra.

Esta información la suministró José Humberto Sarria Palomares, alias Chuki, ante la Unidad de Justicia y Paz; también dio el lugar donde estaban inhumados sus cadáveres. Nueve años después, el 13 de febrero de 2010 fueron exhumados los cuatro cuerpos en la vereda Nueva Risaralda.

La desaparición sistemática de indígenas del Putumayo

Clever Cerda, indígena Kichwa de 18 años de edad, salió a las seis de la mañana del 29 de octubre de 2005 del resguardo San Marcelino; se dirigía a recibir clases en el Colegio Institución Sur Colombiano de la Hormiga. En el camino se topó con María Luduvina Proaños Andy, una joven de su comunidad que había sido desaparecida y reclutada por los Paramilitares. Clever se le acercó y por esto fue señalado como guerrillero y capturado por los paramilitares que controlaban la zona.

Lo llevaron a la vereda El Placer, donde, según testigos, fue golpeado, torturado y desaparecido. Cuando la madre de la víctima, Diocelina Vargas Yoge, se enteró de la captura de su hijo a manos de los paramilitares, se dispuso a buscarlo, a preguntar por él en la estación de la vereda donde fue visto por última vez. Ahí el Comandante Tito la trató de guerrillera y no le dio respuestas. Ante la insistencia, Diocelina Vargas recuerda que el mismo hombre le dijo: “Ya lo mandé para su vereda, para que viene a joder acá, busque en su vereda, no me joda más”. Ella se fue para su casa y aún no sabe nada de Clever.

En diligencias de versión libre, documentadas por la Fiscalía 27 de Justicia Transicional, alias Pipa dijo que Clever Cerda fue capturado en el mismo operativo con otros indígenas del resguardo San Marcelino, víctimas que posteriormente fueron ejecutadas en Puerto Amor. La orden general era matar a quien fuera o pareciera guerrillero y la dio el Comandante Daniel. Entre los desaparecidos en octubre de 2005 están los nombres de Clara Helena Cerda, Floralba Inés Grefa Proaños, Arturo Grefa Yoge, y Franka Alina Vargas (además reclutada por los paramilitares).

Las cinco niñas desaparecidas en Suba

Entre el 7 de julio de 1995 y el 24 de julio de 1997 desaparecieron cinco niñas en la localidad de Suba (Bogotá). Las situaciones de las desapariciones están relacionadas con extraños que las obligaron a subirse a un carro mientras caminaban. Los casos de las niñas Yulie Yesenia Chacón Farfán, Andrea García López, Nini Johana Moncada, María Yolanda Perdomo y Johanna Alexandra Hernández Bello fueron investigados tomando como responsable de acceso carnal violento y desaparición forzada a Luis Alberto Malagón, pero fue absuelto, en 2014, por el Juzgado Primero Penal del Circuito Especializado.